En 1873 M. E Kellogs presentó a James White una representación del plan de salvación en una litografía que él había diseñado titulada The Way of Life from Paradise Lost to Paradise Restored [El camino de la vida desde el paraíso perdido hasta el paraíso restaurado].
Esta gráfica le gusto tanto a James White que en verano 1876 le escribió a su hijo William White (quien era el Presidente de la Pacific Publishing Association en aquel entonces), comentándole que estaba preparando una nueva edición de la gráfica, la cual estaba lista para imprimir. En ese mismo año se publica la nueva edición de “El camino de la vida” en conjunto con un folleto explicativo de los símbolos de la imagen publicada por la Pacific Press.
Los cambios son notables. En primer lugar, se decidió eliminar el ojo en el medio del árbol. El ojo era una representación cristiana de la omnisciencia y omnipresencia divina, se cambió probablemente a su relación con el dólar, a la vez que ya por esos años la masonería se estaba apropiando de ese símbolo. Un segundo cambio tuvo que ver con el ángel con la espada. En la nueva edición este ángel tiene la espada flameante levantada expulsando a la familia humana. Un tercer cambio que se realizó fue el del sacrificio; se sustituyó al carnero a punto de ser sacrificado de forma violenta, por un cordero a punto de ser sacrificado por una mano benévola. Un cuarto cambio notable que se realizó fue eliminar a Jesús sentado en el trono con su hoz para juzgar a la tierra.
Lo mas importante de este cuadro es que es un fiel reflejo del énfasis teológico de la Iglesia Adventista por el año 1876. En el centro de la imagen hay dos figuras importantes; el árbol y Cristo crucificado, sin embargo, cabe destacar que el árbol es el símbolo más grande de la gráfica. Este árbol es el primer símbolo interpretado en el folleto explicativo de los símbolos de la gráfica. El tronco del árbol representa el amor, la rama de la izquierda representa el amor a Dios y la de la derecha representa el amor al hombre. Las diez ramas más pequeñas representan los diez mandamientos, son cuatro en el lado izquierdo que simbolizan el deber hacia Dios y seis al lado derecho que simbolizan el deber hacia el prójimo. De este árbol cuelgan visiblemente los diez mandamientos.
Sin duda esto representa gráficamente el énfasis de la iglesia por esos años. Una iglesia que en su afán de predicar sus mensajes distintivos como la ley de Dios y el sábado, estaba perdiendo poco a poco el verdadero centro de su mensaje y teología.
Pese a aquel énfasis, prontamente James White comenzó a trabajar en una nueva edición de la gráfica, y para esta edición decidió hacerlo con uno de los mejores pintores de la época, Thomas Moran. Insatisfecho con el diseño, James White, se empeñó en hacer de esta gráfica la mejor ilustración del plan de salvación y el evangelio. Para 1881 James White fallece dejando probablemente la gráfica terminada, pero no publicada. Fue su esposa Ellen White junto a su hijo William White quienes, en 1883 (cinco años antes del congreso de Minneapolis), publicaron la última edición de la gráfica a la cual Ellen White le cambio el nombre por el de “Cristo, el camino de la vida”.
En esta última edición es imposible no notar el vuelco teológico de la gráfica. Se elimina el árbol con los mandamientos dejando en el fondo izquierdo de la imagen un recordativo de ley de Dios figurado en el monte Sinaí. Lo más notable en la última edición es la figura de Cristo crucificado, la cual es la única en el centro con un tamaño aumentado de forma considerable. Esto se realizó para no dejar dudas de que Cristo es el centro de la teología y del mensaje adventista. Cristo es el corazón mismo de la gran proclamación adventista.
Como adventistas nunca tenemos que olvidar que nuestro mensaje es cristo-céntrico. No podemos olvidar que la salvación y la santificación solo proviene de ÉL. En todo momento dependemos de lo que Cristo hizo por nosotros en la Cruz, nadie en el universo esta seguro sino por la cruz de Cristo.
Para que no haya duda Ellen White enfatizó: “Los ángeles atribuyen honor y gloria a Cristo, porque ni siquiera ellos están seguros, salvo recurriendo a los sufrimientos del Hijo de Dios. Precisamente a través de la eficacia de la cruz los ángeles del cielo son guardados de la apostasía. Sin la cruz no estarían más seguros contra el mal de lo que lo estaban los ángeles antes de la caída de Satanás.” (Ellen G. White, “What Was Secured by the Death of Christ?”, Signs of the Times, 30 de diciembre de 1889).
Fuentes:
David Morgan, Protestants and Pictures: Religion, Visual Culture, and the Age of American Mass Productions (New York: Oxford University Press, 1999).
James White, The Way of Life: or the Plan of Redemption through Jesus Christ from Paradise Lost to Paradise Restored (Oakland: The Pacific Press, 1876)
Woodrow W. Whidden, The Way of Life engravings: harbingers of Minneapolis?, Ministry (Octubre, 1992).
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