Guarda tu Corazón

 



El 27 de marzo quedará registrado en la historia de la educación chilena como uno de los días más horrorosos que hayan ocurrido. El que parecía ser un viernes como igual a otros, terminó convirtiéndose en una pesadilla para la comunidad educativa del Colegio Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama. 

 Ese día el estudiante de 4° medio Hernán Meneses Castillo había preparado todo para perpetrar un atentado en su comunidad educativa. Los registros de su mochila muestran que llevaba cuatro diferentes tipos de cuchillo, una especie de machete táctico, además de gas pimienta, una botella con diluyente, liquido acelerante, jeringas con cloro y otros elementos peligrosos.

 Lo impresionante de este brutal caso es que el atentado había sido planificado por lo menos con cuatro meses de anticipación. Según el sitio Emol, Meneses habría escrito que quería “matar a todos los niños, para que así no sufran en la adultez una vida terrible, además de querer “matar a todos en el colegio”, para finalmente suicidarse, este sería según su cuaderno el “Dies Irae” Dia de ira. Algunos compañeros mencionan que el Meneses les habría contado de sus intenciones, pero no le creyeron, sonaba como película o serie, pero no real. 

 El día del crimen, Meneses se habría quedado en el patio yendo a distintos lugares para finalmente ingresar al baño. Vestido con un chaleco táctico negro, semejante a los militares, salió del baño e inmediatamente atacó con gas pimienta y se lanzó contra la inspectora María Victoria Reyes, de 59 años. Por las heridas causadas con un cuchillo de 30 centímetros, la inspectora falleció en el momento. Meneses ataca también a otra inspectora que estaba en el lugar y luego se dirigió al patio donde estaban algunos alumnos en clases de música y también los atacó. El incidente terminó cuando un grupo de alumnos se abalanzó sobre él para detenerlo, mientras el colegio estaba impactado por lo acontecido.

 La semana siguiente la educación en Chile nuevamente se vio afectada por una ola viral de amenazas escritas en los baños y salas de los colegios a lo largo del país. Se reporta que fueron más de 700 anuncios de tiroteos en los colegios. Como el asesinato de la inspectora fue reciente, todos se tomaron en serio este tipo de amenazas, que para algunos solo era un juego para perder clases. Sin embargo, varios alumnos que publicaron en sus redes sociales fueron investigados y detenidos, aplicando aula segura contra ellos por hacer este tipo de bromas en momentos tan sensibles.

 Es interesante que en los reportes de convivencia escolar del ministerio de educación vemos como cada año aumenta las denuncias llegando a un histórico el año 2025. Si la tendencia continua este año nuevamente se superaría la cantidad de denuncias.


 Pero, la violencia en los colegios nos es más que una muestra de nuestro problema como sociedad. Estamos inmersos en la sociedad del tiempo del fin, donde Jesús ya nos advirtió que “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. (Mateo 24:12). Se ha apagado el amor en las instituciones sociales más importantes. Los estudiantes no solo cargan una multitud de cuadernos y lápices en sus mochilas, sino el peso de una realidad que no pueden soportar. Familias destruidas, la ausencia de padres que dedican toda su vida a un sistema laboral que no les rinde, se ha perdido el tiempo de calidad, reemplazándolo por regalos materiales más costosos. La salud mental de los jóvenes empeora mientras las redes sociales alimentan con sus algoritmos, sus vicios y adicciones más profundas.

 No nos debe sorprender la realidad que estamos viviendo, Pablo le advertía a Timoteo que “en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de si mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural…” (2 Timoteo 3:1-3). Por esto lo que más debemos guardar en estos tiempos en nuestro corazón o mente. ¿A qué le estamos dedicando el tiempo que tenemos? ¿Qué ven y escuchan nuestros hijos? Como si hubiese sido una profecía de lo que iba a pasar en Chile, la serie de Netflix del 2025 “Adolescencia” nos mostró un asesinato realizado por Jamie Miller, un adolescente común y corriente, con una familia normal, pero que fue alimentado en su cuarto y en las redes sociales un odio a su compañera por rechazarlo y llamarlo un “incel” que significa celibato involuntario. Esto es un movimiento misógino de frustrados sexuales, que alimentan en grupos sociales discursos de odio hacia las mujeres. Jamie el protagonista termina perpetrando el asesinato y los padres no lo pueden creer, pero el video lo evidenciaba. Esos padres responsables, pero que abandonaron a su hijo en las redes y en su cuarto nunca imaginaron que había en la mente y el corazón de su hijo.

 La cura para esta sociedad enferma de violencia es cuidar el corazón, velar por nuestras avenidas del alma “porque donde este tu tesoro allí estará tu corazón” (Mateo 6:21). Y no hay mayor tesoro que transforma la vida que la palabra de Dios en el corazón.

 

 

 

 

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