Si yo te preguntara ¿Quién fue el rey más grande de la historia de Israel? Inmediatamente tú me mencionarías David o quizá Salomón. Sin embargo, la respuesta sería incorrecta. Los estudiosos de la Biblia y arqueólogos han descubierto, que el rey que expandió más las fronteras realizó más construcciones y levantó económicamente a la nación, fue el rey Omri.
Omri, nos relata la Biblia fue quien fundó la gran ciudad de Samaria, capital del reino del Norte (1 Reyes 16:24). El descubrimiento arqueológico de la Estela de Mesa, nos relata como Mesa rey de Moab atestigua que fue el rey Omri quien “oprimió a Moab por muchos días”. Esta conquista de Moab, nos relata la Biblia, fue hasta el fin del reinado del rey Acab hijo de Omri (1 Reyes 1:1). Además, los eruditos mencionan que Omri formó el primer Estado de Israel.
Según el gran sociólogo Max Weber fue Omri quien desplazó a los ancianos en su rol de jueces y gobernadores, e instaló a sus funcionaros de la corona para cumplir el rol de los ancianos. La ambición de Omri quedó registrada en su dinastía que duró cuatro generaciones. Una de las grandes construcciones de la dinastía omrida fue la casa de marfil (1 Reyes 22:40). Solo para recalcar la grandeza de esta casa, un kilogramo de polvo de marfil tiene un costo alrededor de 45 millones de pesos.
Sim embargo, a pesar de la grandeza de Omri la Biblia solo le dedica 8 versículos a su persona. ¿Cómo es posible esto? Lo que nosotros estamos viendo es el principio de la verdadera grandeza. La Biblia no narra la historia de las celebridades, a Dios no les interesa las grandes estrellas. A Dios le agrada el corazón humilde que esté dispuesto a hacer su voluntad.
Es por esto que el rey más grande de Israel siempre será David, porque fue el hombre que tuvo “un corazón conforme al de Dios” (Hechos 13:22). ¿Cómo está tu corazón? ¿Cuál es la grandeza que buscas en esta vida? ¿A que le dedicas el tiempo que Dios te regaló? El profeta Jeremías nos menciona que la verdadera grandeza no consiste en el conocimiento, en la riqueza ni en las victorias, sino que “alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”. (Jeremías 9:23-24).
El más grande del reino es aquel que conoce a Jehová.
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