El monstruo



La RAE define en su primera acepción a un monstruo como un ser fantástico que causa horror. Pero también lo define como una persona cruel y perversa.

Desde pequeño imaginé a Satanás como un monstruo. Desde la época medieval se estaba acostumbrado a ver la imagen de Satanás y los demonios como seres horripilantes que estaban en el infierno. Esa imagen dantesca quedó en el imaginario popular hasta los tiempos actuales.

Todavía recuerdo cuando mi percepción de Satanás cambió. En mi adolescencia vi la película de Constantine, protagonizada por Keanu Reeves, un hechicero que puede ver y comunicarse con los ángeles y demonios. En la trama de la película aparece Satanás, y su representación es la de un hombre vestido con un traje blanco que parece tener el control de todo, inclusive del alma del protagonista.

Allí, por primera vez, recordé las palabras del apóstol Pablo, que dice que “Satanás mismo se disfraza de ángel de luz”, y la cita termina diciendo que tampoco es una sorpresa que sus ministros se disfracen de administradores de justicia”. (2 Corintios 11:14-15).

Satanás, el ser más maligno y cruel, el ser más horroroso de la historia del universo, autor y creador del mismo mal, usa los métodos más ingeniosos para engañar al ser humano disfrazándose de un ser de luz. Así lo ha hecho a lo largo de la historia.

Sus ministros, es decir, los demonios y aquellos que le sirven como hacedores de maldad, utilizan el mismo método.

Lamento profundamente las noticias que recibimos a finales del año 2024, donde, a través de distintas notas periodísticas en medios locales de Chillán y luego en medios nacionales, nos enteramos de que en Chillán habitaba un monstruo que actuaba de la misma manera que lo hacía Satanás.

Un hombre que durante más de 10 años abusó sexualmente de la hija de su pareja. Horrible fue la noticia de descubrir que no solo abusó de una menor, sino que formó una red completa de pedofilia y de creación de material pornográfico infantil. El monstruo no solo abusaba, sino que invitaba a otros hombres a abusar de la niña.

En los reportajes se hablaba de otros casos que surgieron antes y que ahora estaban saliendo a la luz. Es decir, durante mucho tiempo el monstruo anduvo suelto abusando de distintas víctimas. Su proceder: mostrarse como un respetado profesor de matemáticas, religioso y ovolactovegetariano. ¿Quién sospecharía? Más aún, el monstruo había trabajado en la Iglesia Adventista como misionero. Si uno revisa los Yearbooks de los años 1990 a 1992, su nombre aparece como misionero con licencia ministerial de la Misión Chilena del Pacífico. Sin embargo, su relación laboral con la iglesia debe haber sido de por lo menos 11 años, ya que él se habría graduado en 1983 de teología en el Instituto Profesional Adventista, y en 2003 sería desfraternizado de la Iglesia Adventista, dando fin a una relación de 21 años como feligrés.

¿Cómo desconfiar de un hombre que aparentemente ha tenido una larga trayectoria religiosa? Sumado a sus conocimientos de medicina natural y su vida aparentemente ejemplar, el monstruo actuaba sin levantar sospechas.

Es así como encontramos que la realidad siempre supera la ficción. El ser humano, cuando se deja dominar por Satanás, es capaz de cometer los más grandes delitos y llevar una vida doble.

Nunca había escuchado de un caso como el de este hombre, pero me doy cuenta de que hay muchos que “aman más las tinieblas que la luz” (Juan 3:19).

Para ir finalizando, quizá el monstruo nunca pensó que llegaría a convertirse en uno. Así como Satanás un día fue un ángel de luz que estaba a la diestra de Dios, nunca imaginó que iniciaría una rebelión en el cielo. Por lo tanto, cualquiera que no cuida su mente y corazón podría llegar a convertirse en un monstruo. Es un proceso que toma tiempo, pero que tiene consecuencias catastróficas. Debemos cuidar nuestros pensamientos, dejar que la Palabra de Dios llene nuestra mente y que el carácter de Cristo se refleje en nuestra vida. De esa manera, seremos luz para un mundo enfermo de pecado.


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1 Comentarios

  1. Buenísimo, gracias por esta perspectiva interesante y tan clara de que si no cuidamos de nuestra mente podemos llegar a ser monstruos

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