¿Es Israel el pueblo de Dios?

Los últimos ataques llevados a cabo por el grupo Hamás a Israel han llevado nuevamente a Palestina e Israel al escenario mundial y a la especulación cristiana. Las imágenes que se reportan en el último tiempo muestran claramente las atrocidades de la guerra y de un conflicto que parece no tener fin. Esto ha vuelto a generar un movimiento de oración por el conflicto, sin embargo, el cristianismo en general no parece ser neutro en esta guerra, y esto es porque el mundo protestante se ha volcado en una interpretación profética que ha resaltado el papel del Israel étnico en la escatología. La pregunta que nos planteamos en este breve articulo es ¿Por qué el cristianismo en general apoya el estado de Israel? y ¿Tiene Israel un protagonismo en el fin de los tiempos?  

Para responder estas preguntas repasaremos 3 corrientes que han influido en el mundo cristiano para apoyar a Israel, estas son el dispensacionalismo, el sionismo y el sionismo cristiano, para ver la relación de Israel en el tiempo del fin.



El dispensacionalismo 

Aunque algunos piensan que el origen del conflicto israelí-palestinos tiene su inicio en las batallas bíblicas de Israel y filisteos, lo cierto que es que el inicio es mas actual con la llegada del sionismo cristiano y su método interpretativo. Así es, antes del sionismo contemporáneo surgió una corriente interpretativa conocida como el dispensacionalismo cuyo autor más conocido fue John Nelson Darby (1800-1882). Este método de interpretación fue ampliamente difundido a través de la revisión de la Biblia de Scofield.[1] Quizá el punto central de esta interpretación tiene que ver con la separación de la Iglesia e Israel como entes distintos a través de la historia.

Charles C. Ryrie sostiene que “esto es probablemente la prueba teológica más básica de si una persona es dispensacionalista o no, y es, sin duda, la más práctica y determinante. Un hombre que deja de distinguir a Israel de la Iglesia inevitablemente no podrá mantener las distinciones dispensacionales; pero el que hace tal distinción, si lo hará.”[2]

Esta separación de Israel y la Iglesia es lo que lleva a los dispensacionalistas a apoyar al Israel étnico como pueblo de Dios, ya que las promesas del Antiguo Testamento se cumplirán en el Israel étnico, olvidando la condicionalidad de estas promesas. Su apoyo quizás es mas notorio cuando se analiza que Israel será completamente restaurado en el milenio.

Quizá el punto central de su profecía se encuentra en Daniel 9:24-27 donde las setenta semanas de Daniel son determinadas para su pueblo (Israel). Las primeras sesenta y nueve se cumplirían exactamente hasta el momento en que Cristo entra en Jerusalén y luego habría una interrupción del proceso profético para introducir la era de la Iglesia. Por la tanto la semana septuagésima quedaría guardada hasta el termino de la era de la iglesia “cuando comienza la gran tribulación y la consumación detallada al final del capitulo”. 

La Iglesia al comenzar la semana septuagésima es raptada y así no pasa por los siete años de tribulación. Así, los dispensacionalistas dividen en dos partes estos siete años, la segunda parte, señalan, son los tiempo, tiempos y medio tiempo (Dan. 7:24) y 42 meses (Apo. 13:10) que representan el período de la gran tribulación.[3] En este tiempo Israel estará en tierra siendo purificado y evangelizando al mundo. Ryrei enfatiza que la naturaleza de este periodo será singular, de juicio sobre las naciones, de persecución de Israel, pero también de salvación.[4] Este periodo es llamado también la abominación desoladora la cual supuestamente es apoyada en el discurso escatológico de Jesús quien sitúa ese momento de tribulación en el tiempo de su retorno (Mateo 24:15-27).

Al fin de estos siete años de tribulación Cristo regresa con sus santos para tener un reinado de mil años de paz. Período en el cual todas las promesas del Antiguo Testamento tienen su cumplimiento en el Israel étnico. Israel por lo tanto no solo es restaurado sino también el templo, los sacrificios, el sacerdocio y David mismo reinará como príncipe y regente de Israel y Jesús será el rey soberano.[5]

Otro punto de apoyo de los dispensacionalistas es lo que dice Pablo en Romanos 11. Allí el texto menciona que “Y si aún ellos, [Israel] si no permanecen en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volver a injertar” (Rom. 11:23). El texto hace referencia al Israel étnico y desde allí toman su posición para concluir en el versículo 26 que “todo Israel será salvo”. haciendo referencia a la nación de Israel. Finalmente ¿no fue Jesús quien dijo que “la salvación viene de los judíos” (juan. 4:22)?

Con este pensamiento no es difícil ver el apoyo de los cristianos a la nación de Israel cuando esta se creo en 1948 y ha sido de especial consideración de Estados Unidos para apoyarla durante las guerras. Todo esto ha generado un cúmulo de especulaciones, ya que Israel es supuestamente el pueblo en el cual se cumplen las promesas del Antiguo Testamento.

 

Sionismo

Esta separación distintiva de Israel-Iglesia llevó desde un comienzo a apoyar el sionismo naciente para la instauración del estado de Israel. Concretamente el Sionismo toma fuerza con la publicación del libro El estado Judio de Theodor Herzl. En el prólogo de su libro, Herzl menciona proféticamente que “El Estado Judío es una necesidad universal, por consiguiente nacerá.[6] Junto a esto recalca que “Depende, pues, de los mismos judíos el que este proyecto de Estado no sea, por ahora, nada más que una novela. Si la generación actual permanece todavía impávida, ya vendrá otra superior y mejor. Los judíos que quieran tendrán su Estado y lo merecerán”. [7]

En su libro Herzl plantea la problemática Judía mencionando que “nadie negará la miseria en que viven los judíos”.[8] Esta miseria era producto del fuerte antisemitismo que rodeaba a Europa. Es producto de esta cuestión que Herzl plantea su plan para resolver el problema, este es “Que se nos dé la soberanía sobre un pedazo de la superficie terrestre que satisfaga nuestras justas necesidades como pueblo; a todo lo demás ya proveeremos nosotros mismos”.[9] Al elegir un lugar Herzl se pregunta “¿argentina o palestina?” Aunque la primera parece una buena opción, “palestina (continua Herzl) es nuestra inolvidable patria histórica. Solo su nombre sería, para nuestro pueblo, un llamado poderosamente conmovedor.”[10]

Finalmente Herzl en el epilogo de su libro vuelve a recalcar que “los judíos que quieran tendrán su Estado”. Enfatizando el alcance mundial de su logro menciona “El mundo se libera con nuestra libertad, se enriquece con nuestra riqueza y se engrandece con nuestra grandeza. Y lo que ensayemos allí en beneficio nuestro, obrará poderosa y dichosamente en provecho de todos los hombres”.[11] Palabras que sin duda son tomadas de la promesa hecha a Abraham. 

Un primer paso para la creación del Estado de Israel fue la declaración de Balfur (1917), esta declaración incluida en una carta al barón L. Rothschild era una manifestación pública del gobierno británico en plena guerra mundial para establecer en Palestina “un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo…”. Este apoyo al movimiento sionista le dio más fuerzas para que en el futuro este sueño se concretara, pero no será hasta 30 año después.

La crueldad del holocausto y “el asesinato de más 6 millones de judíos sería una factor causal básico en la creación del Estado de Israel” nos comenta Paul Johnson.[12] Tras este hecho las naciones apoyarían las idea de entregar un territorio a Israel en Palestina y reconocer un estado que se llevaría a cabo en 1948. Con esto los sueños sionistas estaban cumplidos y esta nación avanzaría en la toma de territorio. 

Sionismo Cristiano

Un hombre que influyo en el sionismo fue el ministro anglicano William Hechler a quien el mismo Herlz llamo “el primer cristiano sionista”. Hechler pertenecía a la rama restauracionista que “creen que la restauración de los judíos en Palestina fue predicha en la Biblia y buscaron apoyarla”.[13]

El día 10 de marzo de 1896 Herzl anotó en su diario que William Hechler lo visitó y escribió que “Él también considera mi movimiento como una “crisis profética”, una que predijo hace dos años. Porque él había calculado de acuerdo con una profecía que databa del reinado de Omar (637-638) que después de 42 meses proféticos, es decir, 1260 años, Palestina sería restaurada a los judíos. Esto sería en 1897-1898.” Termina su nota diciendo “Hechler declara que mi movimiento es bíblico, incluso que procedo racionalmente en todos los puntos.”[14]

Otra de las figuras más prominentes de este movimiento es William Blackstone. En su libro el primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu resalta su figura como un de los ejemplos más destacados de cristianos sionistas. Netanyahu nos recuerda que Blackstone “estaba tan comprometido con la idea del regreso de los judíos a su tierra que cuando se discutía la posibilidad de un hogar nacional judío en África, le envió a Herzl una copia del Antiguo Testamento, con las referencias proféticas claramente marcadas del regreso de los judíos a la tierra de Israel.”[15]

Siguiendo esta línea Blackstone sostenía que “Dios escogió a Estados Unidos para esa misión tomando en cuenta su superioridad sobre otras naciones y Estados Unidos será juzgado conforme a cómo haya llevado a cabo su misión.”[16]

Para la creación del estado de Israel en 1848 todo el cristianismo estaba pendiente porque la profecía se estaba cumpliendo. Esta expectación profética aumentaría aun más con la guerra de los seis días en la cual Israel salió triunfador acaparando casi todo el territorio de palestina. Quizá la declaración de Nelson Bell en cristiany today en julio de 1967 muestra está expectación“El hecho de que, por primera vez en más de 2000 años, Jerusalén esté ahora completamente en manos de los judíos, le da al estudiante de la Biblia una emoción y una fe renovada en la exactitud y validez de la Biblia.”[17] Para algunos incluso esa fecha fue causa de especulación por la construcción del tercer templo y la llegada del mesías.[18]

Aunque la política de Estados Unidos ha sido servir de mediador en el conflicto israelí-palestino, el expresidente Donald Trump expresó abiertamente su predilección por Israel al llevar la embajada de tel aviv a Jerusalén, hecho que generó que los cristianos dispensacionalista y sionistas se volcaran en una expectación profética.

Todo esto nos muestra el interés religioso por Israel que lleva al gobierno a concretar acciones políticas por una nación que bíblicamente fue sacada de la vid, porque no estuvo a la altura de la elección divina. Pero esta situación no significa que no tengan opción de salvarse y unirse al pueblo de Dios.

Quizá este es el momento de comprender bíblicamente la relación de la Israel y la Iglesia.

 

La Iglesia e Israel


Cuando se analiza el Antiguo Testamento se notan claras referencias a que no toda la nación de Israel será salva. Hans Larondelle nos hace notar que “Amós fue el primer profeta que rechazó la idea popular de que Israel como un todo nacional sería salvo en el día del juicio de Yahweh sobre el mundo (ver Amós 3:2; 9:1-4, 9, 10)”.[19]

Otra de las claves en al Antiguo Testamento para comprender que el pacto de Dios lo porta el Israel espiritual lo vemos en Isaías donde se menciona “yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” Isaías 56:7. Es decir no solo el Israel étnico puede disfrutar del pacto y la casa de Dios, sino todos aquellos que entran en el nuevo pacto salvífico con el Señor incluidos así los gentiles y otras naciones. Así Constantemente el Antiguo Testamento nos habla de un remanente fiel, un resto que conserva las promesas y que se caracteriza por su fe y fidelidad y sirven como testigos en el mundo sin importar su origen étnico. 

Cuando se analiza el Nuevo Testamento es imposible no fijarse en Cristo como el nuevo Israel. Todo su actuar, al ser perseguido para muerte e ir a Egipto y salir de allí, ser bautizado, ir al desierto, pasar por la tentación y establecer a 12 apóstoles, son figuras que demuestran que en Cristo esta la continuación del Israel espiritual. De esta manera la misión de Cristo incluye a todas las naciones ya que él mismo dice “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mat. 15:24). Todo queda más claro cuando al fundar la Iglesia envía a sus apóstoles a predicar y hacer discípulos a todas las naciones (Mat. 28:19). Otro detalle es que su iglesia es la que heredará el reino junto a Abraham, Isaac y Jacob como lo menciona Mateo 8:11 “Y les digo que muchos gentiles vendrán de todas partes del mundo—del oriente y del occidente—y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en la fiesta del reino del cielo”.

Complementando esto el apóstol Pablo ha mencionado que todos los que aceptan a Cristo son hijos de Dios y ya “no hay judío ni griego” (Ga. 3:28). Además “no es judío el que lo es  exteriormente, ni la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón…” (Rom. 2:28-29). Inclusive Jesús ha resaltado ante los fariseos orgullos de ser descendientes de Abraham que “antes que Abraham fuese yo soy” (Juan 8:58). Es decir el pacto es con Dios para toda la humanidad que se aferra a sus promesas por fe como lo hizo Abraham no por pertenecer al Israel étnico. 

Por lo tanto es la Iglesia ese remanente que se ha mantenido fiel a Dios a lo largo de la historia, los verdaderos descendiente de Abraham que mantienen la fe verdadera, ese resto que ha heredado las promesas y se mantiene fiel hasta el último tiempo guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús (Apo. 12:17). 

Lamentablemente como se mostró al principio este método de interpretación que ha llevado a la teología y la política a favor del Israel étnico se ha disparado en el último tiempo. Daniel Bosqued en su tesis doctoral ha mostrado como los comentaristas bíblicos han interpretado Romanos 11:26 ya sea como espiritual y étnico como se ve en el cuadro siguiente:

 

Todo Israel

Padres de la Iglesia

Edad Media y escolástica

Reforma

Pos-Reforma

Posiciones modernas

Pos-Holocausto

Términos espirituales

43%

22%

66%

12%

25%

2,5%

Términos étnicos

57%

78%

34%

88%

75%

97,5%

 

Cuadro 1. Proporción de propuestas de interpretación de Israel a lo largo de la historia[20]

 

Aunque lo reformadores dieron un vuelco a la interpretación de Israel como espiritual, el mismo recuadro muestra que a partir del holocausto la interpretación de Israel étnico tomo ventaja eclipsando al Israel espiritual, ¿Empatía?, Lo cierto es que esta interpretación ha estado desde los tiempos de los padres de la Iglesia y ha tomado fuerza en el último tiempo, causando expectación profética en el cristianismo cada vez que hay una noticia relacionada a Israel. 

Sin embargo se ha demostrado que el verdadero pueblo de Dios ha sido ese Israel espiritual ese remanente que se ha mantenido fiel a sus promesas. Por lo tanto Bosqued concluye en su investigación que Israel es el “pueblo del pacto de siempre. A este pueblo se accede únicamente por la fe… sin distinción de etnia.”[21] Esta comunidad de creyentes a lo largo de la historia que incluyen cristianos, judíos, musulmanes etc. que aceptarán a Cristo como más que un profeta, como su salvador personal y avanzaran no a una tierra prometida de este mundo sino a la Canaán celestial.

Finalmente ¿tiene Israel como nación un papel fundamental en la profecía escatológica? En lo absoluto, es la iglesia remanente la que tiene ese rol en el fin del tiempo.



[1] C.C: Ryrie sostiene que Scofield tomó el el dispensacionalismo de Issac Watts para su revisión de la Biblia. Charles C. Ryrie, Dispensacionalismo hoy (Barcelona: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1974), 45.

[2] Ibíd, 26.

[3] Charle C. Ryrie, Las bases de al Fe Premilenial (Michigan: Publicaciones Portavoz Evangélico, 1984), 80.

[4] Ibíd, 81.

[5] Ibíd, 90-92.

[6] Teodoro Herzl, El Estado Judío (Argentina: Asociación Sionista Argentina, 2004), 25.

[7] Ibid.

[8] Ibíd, 37

[9] Ibíd, 43.

[10] Ibíd, 45

[11] Ibíd, 100.

[12] Paul Johnson, La historia de los judíos (Buenos Aires: Javier Vergara Editor, 1991), 521.

[13] Jerry Klinger, Reverend William Hechler: The Christian Minister who legitimized Zionism to the world, 2.

[14] Raphael Patai, The Complete Diaries of Theodor Herzl trad. Harry Zohn (New York: Herzl Press and Thomas Yoseloff, 1960), 310.

[15] Benjamín Netanyahu. A durable peace: Israel and its place among the nations (New York: Warner Books Edition, 2009), 36.

[16] Ariel Yaakov, The Outlook of Evangelical Christians Toward Jews pp. 1-29 en Abstracs of the Hebrew University of Jersualem citado en Ingrid Keijser, Los sionistas cristianos y la Guerra de los seis días: Apacolause now (Tesina: Centro de Información y Docencia Económicas, 2005), 15.

[17] Nelson Bell, Unfolding Destiny en Christianity Today 21 Julio 1967.

[18] Dwight Baker, Jerusalem: A Third Temple en Christianity Today 21 Julio 1967.

[19] Hanks Larondelle, Israel and the Church en Ministry Maganize Julio 1981.

[20] Cuadro tomado de Daniel Bosqued. La salvación de todo Israel (Argentina: Editorial Universidad Adventista del Plata, 2017), 65.

[21] Ibíd, 294.

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