Después de que un video de un culto evangélico realizado hace un mes en la moneda se viralizara, junto con la noticia de que se realizan 4 misas en la semana, vuelve otra vez la pregunta ¿tiene Chile un estado laico?
Aunque la tendencia de los últimos años es que el porcentaje de los no creyentes esta en aumento en nuestro país según las encuestas de latinobarometro, Bicentenario y el Censo, sobre todo en la población joven según los datos de la 10° encuesta de INJUV.
Hay un 74% de la población chilena que se identifica con alguna creencia religiosa siendo en su mayoría católicos y evangélicos. Es decir, Chile sigue siendo un país con una población creyente. Sin embargo, ¿significa esto que los espacios públicos pueden usarse para cualquier tipo de culto, dependiendo de la inclinación del presidente o del gobierno en ejercicio?
Es interesante que al inicio del periodo presidencial de Gabriel Boric, se realizó un culto ancestral de los pueblos originarios en el patio de la moneda para rogar por el futuro del país. Sea ancestral, cristiano, musulmán u oriental, cualquier tipo de expresión religiosa ¿puede realizarse en cualquier espacio del estado?
Han pasado 100 años desde la separación de iglesia y estado en Chile, desde 1925 se podría considerar que Chile paso de tener un estado confesional de la religión católica, a ser un estado laico ¿o no? Ahora ¿cuáles son los requisitos para que un estado sea considerado laico? El filosofó Robert Audi en su libro Religion in the Public Square nos menciona que un estado es considerado laico cuando cumple con tres principios.
El primer principio es el libertario, es decir el gobierno protegerá la libertad religiosa de todos. Cada persona es libre de elegir a que religión unirse o salirse si así lo desea.
El segundo principio es el igualitario. El estado no tendrá preferencia por ninguna religión o creencia ni en el ámbito político ni jurídico, de esto se destaca que no existe una religión oficial.
El tercer principio es el de neutralidad. El estado no debe preferir la religiosidad por sobre la no religiosidad. Es decir debe ser indiferente en su trato con creyentes y no creyentes.
Teniendo estos principios en consideración, cuando se realizan cultos en el palacio de la moneda ¿se respeta el principio de neutralidad, se hace efectivo el principio igualitario? Es decir, si se celebra un tipo de culto cristiano, ¿porque no celebrar los otros cultos no cristianos sin considerar si son minorías? De esta forma se aplicaría el principio igualitario, pero así tendríamos un sinfín de celebraciones religiosas y volveríamos a los tiempos romanos con un panteón de dioses diferentes en nuestros espacios públicos pero, ¿y qué pasa con los no creyentes? Es en este punto donde cobra relevancia el principio de neutralidad, para no celebrar a todos y respetar a los no creyentes mejor ser neutrales y no celebrar a nadie, sino dar la libertad para que cada congregación y religiosidad celebre como quiera en sus espacios.
Al estado chileno debido a estas características no podría considerársele como un estado laico, sino más bien religioso, no quiere decir esto que tiene una o varias religiones oficiales, sino que colabora con ellas porque se presume que hacen un bien para la sociedad y por eso se le da ciertos beneficios para el apoyo de lo que realiza. En este sentido que el presidente termine su primera cuenta pública diciendo que “Dios los bendiga, que Dios bendiga nuestra patria”, y realice actos religiosos en la moneda, no sería algo que contrariara la tradición democrática del estado, sino más bien seria parte de esta.
La relación de iglesia y estado sigue siendo un desafío en la sociedad actual, podemos tener los principios claros, pero aplicarlos en la práctica y el contexto de cada espacio público es difícil, entendiendo que Chile sigue siendo un país con una ciudadanía religiosa.
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