Han pasado dos años desde que la pandemia COVID-19 llegó a nuestro país y terminó afectando toda nuestra forma de vida incluyendo nuestra manera de adorar a Dios y predicar el mensaje. Ahora es interesante notar que antes del comienzo de la pandemia las iglesias en general, venían arrastrando una baja en la confianza de la sociedad.
Como se puede ver, según la encuesta CEP del año 2018, en los últimos 20 años las instituciones que más confianza han perdido han sido las iglesias, y actualmente su nivel de confianza está al mismo nivel que la del comercio y la industria.1
Esta baja histórica en la confianza hacia las iglesias y organizaciones religiosas puede tener varios motivos o explicaciones, entre ellos los casos de abuso sexual, el enriquecimiento desproporcionado de sus líderes a costas del ofrendamiento de sus fieles, la doble vida de los fieles y lideres de las comunidades religiosas y en general el no cumplimiento de la misión que ellas mismas dicen tener, o la falla en las promesas tácitas que han hecho a sus seguidores, a ello se ha sumado la fuerte tendencia del pensamiento posmoderno y secular.
Acciones de las iglesias en pandemia
Al comenzar la pandemia se vio la restricción de distintas libertades para el resguardo de la salud y una de estas era la de reuniones de culto de forma presencial. Sin embargo, en vez de ser un revés para la predicación, las iglesias rápidamente vieron una oportunidad para entregar el mensaje y demostrar que la iglesia de Cristo no son las cuatro paredes del templo, sino la comunidad viva de creyentes que predica a través de todos los medios.
Por esto la gran mayoría de las iglesias tomaron las medidas correspondientes para cuidar a su feligresía y continuar con la predicación. Así las acciones de las iglesias fueron y siguen siendo muchas y diversas en esta pandemia. Desde ollas comunes o comedores abiertos hasta albergues para las personas mas necesitadas2 ha sido algunas causas que han emprendido las iglesias, otras a través de donación de insumos médicos para el personal de salud3 se han hecho presente en esta pandemia. Delivery, espacios de contención gratuitos, entrega de alimentos,4 y lugares de culto como refugios han sido las acciones tomadas por las diversas iglesias.
Quizá un asunto importante de resaltar es la entrega de esperanza ante el miedo, la inseguridad y la muerte de miles de personas. La proliferación de cultos online con mensajes de esperanza y clases bíblicas por zoom han traído respuestas de paz, confort y trascendencia para muchas personas que toman su decisión de vivir una vida con Cristo.
Este movimiento social ha mostrado que la iglesias están ocupadas en cumplir su misión y entregar un mensaje relevante para las personas en medio de la crisis, lo cual podría ayudar a cambiar esa baja confianza de la sociedad, sin embargo a pesar de toda la entrega de ayuda y bienestar el sabio Salomón ya nos advertía que un pequeño error cambia toda la percepción de la población, dice el sabio: “Las moscas muertas hacen heder y corrompen el perfume del perfumista; así es una pequeña locura al que es estimado como sabio y honorable” (Ecl. 10:1). Entonces lo que podría ser un oportunidad para mostrar a una iglesia relevante en los tiempos actuales, por el error de grupos minoritarios, resaltados a través de los medios comunicacionales ha agraviado la percepción de la población de la iglesia en pandemia ya que solo se resalta la parte negativa y no todo lo bueno que se ha esforzado en realizar ¿por qué?
Problemas en la Pandemia
Durante la pandemia empezaron a salir diversas noticias por los medios de grupos minoritarios de iglesias que quebrantaron las medidas sanitarias realizando cultos sin cumplir con los resguardos mínimos, esto trajo contagios y escándalo en la prensa del país, aún cuando a nuestro parecer la trazabilidad de la época no permite acreditar que efectivamente haya habido una relación entre los aumentos de contagios y la celebración de cultos.
Otras noticias tenían que ver con la irresponsabilidad de algunos líderes religiosos específicos que no representan la generalidad de las iglesias. Así un pastor, en una entrevista de 24 horas aseguraba que “Dios nunca permitiría que obtenga el virus” y que a “Jesús nunca se le pegó ni siquiera la lepra”. También citaba el salmo 91:7 el cual dice “caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra mas a ti no llegarán”5 para defenderse. Con esto demostraba una pobreza en el empleo de la hermenéutica bíblica y una peligrosa interpretación del salmo en estos tiempos, por lo cual pone en riesgo a las personas que lo siguen.
En días más recientes han salido en las noticias un llamado a “desobedecer la ley cuando es injusta” por no permitir la celebración de misas o reuniones cúlticas,6 y el caso más controversial fue el que se vivió el 25 de marzo de 2021, donde un polémico video se hizo viral por redes sociales, y otros medios. El video mostraba a un supuesto pastor que organizó un culto clandestino con más de 30 personas, el cual fue denunciado por los vecinos en el transcurso de la reunión. Tras ser fiscalizado, el supuesto pastor en medio de un alboroto se lanza contra una camioneta fingiendo ser atropellado. Todo esto ante las cámaras de vecinos que se encontraban grabando los hechos.7
Bajo el título “Fieles irresponsables” algunos noticieros han mostrado esta realidad de las denominaciones que han generado preocupación, enojo, molestias, críticas, frustración, funas y risas en la población chilena, que sin dudas ve a través de estos ejemplos cómo la religión se vuelve menos relevante para la vidas de las personas, ya que al parecer las noticias positivas relacionadas con la religión no existen en los medios comunicacionales. En medio de estas críticas, cabe preguntarse ¿por qué se resalta solo el aspecto negativo? ¿Cómo percibe la sociedad a la iglesia en tiempos de pandemia? ¿Es relevante la religión y la iglesia en estos tiempos? ¿Qué acciones ha tomado la Iglesia Adventista para presentar un cristianismo coherente y potente en estos tiempos? Preguntas que serán contestadas más adelante.
Irrelevancia de las iglesias en pandemia
El caso de estos grupos religiosos minoritarios en Chile no parece ser un hecho aislado, y medios como la BBC lo han resaltado. En un artículo titulado “Los evangélicos y el coronavirus: los grupos religiosos que resisten las restricciones contra el covid-19 en algunos países de América”, muestra que “detrás de esas posturas hay desde motivos de fe hasta intereses económicos de algunas iglesias que temen que la crisis disminuya la prosperidad y las contribuciones que reciben de sus adeptos”.8 También se muestra que líderes evangélicos son críticos de los aislamientos sociales en Brasil, al igual que algunos grupos en Perú, Colombia, Nicaragua y EE.UU., según menciona la nota. Cabe destacar también que en conjunto con esto, en las redes sociales abunda la información de conspiraciones a las que acceden los cristianos sobre el COVID-19 y también sobre las vacunas.
Estas malas noticias que se propagan rápidamente por redes sociales han agrietado aún más la mirada de las personas sobre las iglesias. De hecho es interesante analizar el informe de la Universidad San Sebastián que se titula “Tiempo de Pandemia: Una mirada a la Familia en Chile”,9 el cual recoge datos sobre la percepción de la población, en cuanto a la ayuda que puede brindarle la iglesia. Al analizar los datos, podemos lamentarnos, pero a la vez tomar medidas para mejorar y ver una oportunidad que tenemos en medio de la pandemia.
Según el informe, cuando se les pregunta a las personas ¿cómo han enfrentado el aislamiento?, la mayoría dice apoyarse en amigos 60% y familiares 79%, pero solo un 41% dice apoyarse en las actividades de la iglesia, en contraste con un 46% que dice estar en desacuerdo con este tipo de apoyo. Sucede lo mismo cuando se trata de buscar apoyo en un pastor o líder espiritual, un 60% indica estar en desacuerdo con este apoyo, frente a un 24% que está de acuerdo. Sin embargo, algo interesante es que la misma encuesta señala que la fe en Dios es fundamental para enfrentar el aislamiento, reflejado en una positividad del 78%, según las respuestas de los encuestados. Lo podemos ver en el siguiente gráfico:
Cuando la misma pregunta se divide por sexos, es interesante notar que las mujeres son las que parecen apoyarse menos en la religión 47% y en sus líderes 60%, pero a la vez las que más buscan la fe en Dios para sostenerse 80%.
Lo mismo sucede con los grupos más jóvenes entre 18 a 29 años quienes están en desacuerdo en un 65% con apoyarse durante estos aislamientos en una actividad de iglesia o apoyarse en un líder espiritual 73%. Esto contrasta en parte con la generación de la tercera edad. Aún así, la fe en Dios sí es importante inclusive para los jóvenes, que están de acuerdo en un 63%.
Por último, cuando se pregunta si necesitaremos apoyo espiritual o de comunidades religiosas en el futuro, un 35% está de acuerdo, frente a un 38% que está en desacuerdo. La mayoría de personas parece apoyarse en atenciones de salud mental o consejerías 51%.
Nuevamente, esto nos hace reflexionar en la pregunta ¿qué tan relevantes somos como iglesias, en la sociedad en la que vivimos? En medio de la crisis sanitaria ¿hemos logrado hacer la diferencia e impactar a las comunidades? Al parecer las encuestas revelan que no y la pregunta es ¿por qué? En el futuro pareciera ser que tampoco la sociedad necesitará a las comunidades religiosas o las iglesias. Pero si hay algo importante que revela esta encuesta es que las personas necesitan de la fe y de Dios. Al parecer la sociedad busca a Dios fuera de las religiones, del templo o las comunidades. Se muestra que hay hambre espiritual, como escribe el profeta Amós “he aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová” (Amós 8:11). Las personas no han olvidado la fe, solo han perdido la confianza en las instituciones religiosas que al parecer no son relevantes para la sociedad. ¿Qué hemos hecho frente a esto?
Una iglesia relevante
No todo lo que hacen las iglesias es negativo en esta pandemia aunque los medios comunicacionales masivos lo hagan parecer así. Al principio mostramos algunas acciones que han realizado la mayoría de las iglesias y que siguen realizando mientras dura la crisis. Quizá el hecho de que se resalta lo negativo tiene que ver con la civilización del espectáculo en la cual estamos sumergidos, claro el escándalo vende más, sobre todo de una institución moral como la iglesia.
Pero en esta pandemia tal es la importancia de las iglesias y la fe que la decisión de la corte suprema ante la carta pastoral del obispado de Chile logró fallar a favor de las comunidades religiosas permitiendo el culto inclusive en fase 1 con un aforo de 5 personas. Ante una entrevista en el programa tolerancia cero, el ministro vocero de gobierno Jaime Bellolio mencionó que “la espiritualidad de las personas no es algo a minimizar, es algo muy importante en términos de la salud mental” y termina mencionando que la espiritualidad es “relevante”.10
Las iglesias en general han realizado varias cosas positivas, ¿Y que ha realizado la Iglesia Adventista? Sin duda, no somos una iglesia inerrante o perfecta, pero aún con todas las imperfecciones se ha intentado servir y mostrar a Dios en la sociedad en medio de esta crisis.
Partamos por lo siguiente, una iglesia que no sirve a la comunidad y aún cree estar ganando personas para el reino de Dios, es una iglesia que ha perdido su foco y no pasa a ser más que un club social o una comunidad de buenas personas. Por eso el fundamento de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) es hacer discípulos (Mateo 28) y predicar el mensaje de los Tres Ángeles (Apo. 14) para preparar a un pueblo para el encuentro con su Dios.
Desde el principio de la pandemia la IASD en Chile adoptó al igual que la gran mayoría de denominaciones hermanas las medidas de seguridad sanitaria que presentó el gobierno, cancelando los cultos físicos y adaptándose a los medios digitales en línea. De esta manera la iglesia ha seguido su curso de reuniones. Pero no se trata solo de predicar y proclamar, sino también de entregar y ayudar. Es por esto que bajo el lema “la misión no está en cuarentena” la iglesia Adventista se movilizó para generar proyectos de apoyo a la sociedad, algo de lo que no han hablado los medios periodísticos. No han presentado el verdadero movimiento de la iglesia. No es solo culto, sino un evangelio práctico, como dice Ellen White: “La religión, la religión pura e inmaculada es intensamente práctica”,11 y más ahora que no hay templo la iglesia tuvo que mostrarse a la sociedad. ¿Cómo lo hizo?
Frente a la necesidad económica de muchos personas y adelantándose a la iniciativa del gobierno la iglesia ideó una estrategia en conjunto con ADRA para entregar cajas familiares con productos básicos a las personas que lo necesitaban, repartiendo más de 16.000 cajas de alimentos en todo Chile, beneficiando a más de 80.000 personas.
Además, frente al aumento de ansiedad en la población y tomando en cuenta que “ansiedad” fue la palabra más buscada en internet durante la primera etapa de la pandemia en 2020,12 la iglesia Adventista realizó un programa que se llamó Oído Amigo, en el cual se atendieron gratuitamente a más de 410 personas que estaban pasando por crisis y problemas emocionales debido al aislamiento.
Viendo también lo difícil que es para los más pequeños estudiar vía online, muchos jóvenes universitarios ofrecieron apoyo a través de asesorías de estudio a varios niños para guiarlos en el proceso de aprendizaje.
No olvidemos también los comedores abiertos que realizaron hermanos de iglesia, “delivery de esperanza” de algunos jóvenes, entrega de ropa a los más necesitados y visitas a las poblaciones de extranjeros que no podían salir del país y estaban varados en las calles esperando el momento de volver. Todo esto lo hizo la Iglesia.
Durante el verano se movilizaron alrededor de 175 jóvenes con el proyecto Más Salud, visitando a más de 87.000 hogares en todo Chile, entregando orientaciones de prevención de enfermedades y fortalecimiento del sistema inmunológico en medio de la pandemia. Al dejar libros espirituales y de salud las personas agradecían, ya que muchas de ellas manifestaban tener temor y necesitaban una visita de esperanza. Al despedirse, las personas emocionadas pensaban que eran como ángeles.
Cuando la crisis de la pandemia aumentó se vio una disminución grande en la donación de sangre, a tal punto que en el reporte diario del Ministerio de Salud el ministro Paris hizo un llamado a los chilenos a acudir a los centros de donación de sangre que se estaba necesitando ¿quiénes respondieron a este llamado? Por su puesto, la iglesia que siempre está al servicio, con todas las precauciones, movilizó a su hermandad a donar sangre en el proyecto vidas por vidas. Más actualmente en semana santa fueron más de 300 jóvenes los que donaron sangre en todo Chile ayudando así a muchas personas ¿qué otro movimiento social logró esto?.
Todo esto y mucho más ha realizado una iglesia que se destaca por ayudar a la comunidad. Pero en una civilización secularizada acostumbrada al espectáculo, los errores se propagan más rápido. Pero, cuando la sociedad lo necesite, siempre habrá una Iglesia en general y una iglesia Adventista dispuesta a servir en el barrio, en la población y en cada lugar.
La iglesia es el medio a través del cual Cristo se da a conocer y cada uno de los que conformamos esta comunidad de creyentes está llamado a hacer la diferencia, entregando ayuda a nuestros vecinos, comunidades cercanas y todo el que necesite.
Esta es nuestra oportunidad, las personas tienen fe, las encuestas muestran que buscan apoyo en Dios. En medio de esta pandemia la Iglesia Adventista ha hecho la diferencia y lo seguirá haciendo con más ahínco, convirtiéndose en una iglesia más relevante para la sociedad. Dios nos siga ayudando en este desafío.
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