Conocer el cristianismo primitivo nos abre las puertas para entender el cristianismo actual. La reforma protestante dio origen a una nueva pluralidad de cristianismos, iglesias, denominaciones, pero esto no era diferente del cristianismo antiguo. Es por eso que Bart D. Ehrman nos presenta no solo a los diferentes grupos considerados herejes de los primeros siglos, sino también la batalla de estos cristianismos por instaurarse en las comunidades cristianas mediante sus escritos y enseñanzas como hegemónicos.
Es así que encontramos a grupos como los adopcionistas que pretendían que Jesús era un ser humano muy bueno hasta el momento del bautismo, cuando fue adoptado por el Padre. Antiguos escritos nos dicen que la voz que se oyó fue: “Este es mi hijo amado, a quien he engendrado hoy”. Estas variantes textuales nos ayudan a comprender cómo fundamentaban estos grupos sus creencias. Además, las variantes nos enseñan cómo los copistas prefirieron otras palabras para dejar sin argumentos a los adopcionistas.
Por otra parte, tenemos a los ebionistas que, similares a los adopcionistas creían que Jesús fue un hombre elegido por Dios, pero enfatizaban el cumplimiento estricto de las leyes del Antiguo Testamento.
Los docetistas eran otro grupo que creía que Jesús tuvo apariencia humana, pero en realidad siempre fue divino; de esta forma, se negaban los sufrimientos de Jesús y cualquier pathos en él.
Los marcionistas, muy conocidos por sus disputas con los apologistas de la Iglesia, creían que el Dios del Antiguo Testamento era radicalmente diferente del Nuevo Testamento.
Por último, los grupos gnósticos enfatizan que la salvación se obtiene solo a través del conocimiento oculto que les era revelado solo a ellos. Para los gnósticos la lectura de la Biblia no era literal sino mística.
Pero el libro no se encarga solo de describir a estos grupos. Lo cual podríamos ver en cualquier página de internet. Si no, explicar con ejemplos de la Biblia cómo cada grupo enfatiza sus posturas mediante los escritos testamentarios que tenemos hoy. A la vez, comprender que en el mundo cristiano existía una variedad de evangelios, cartas, relatos, apocalipsis que servían para propagar creencias de las diversas comunidades entre los cristianos.
Quizá la intención de estos libros pseudoepígrafos sea generar polémica como el día de hoy. No se descarta en el libro que algunos tomaran el nombre de los apóstoles solo por ser leídos. ¿No pasa lo mismo hoy con novelas actuales? El código Da Vinci es un gran ejemplo. Hacemos toda una teoría; generamos dudas sobre un secreto misterioso del cristianismo y la propagamos. Ese misterio es lo que enloquece a las multitudes; el deseo de un conocimiento único sería como un gnosticismo moderno. Al parecer, nunca dejaremos esta rama del cristianismo; el concepto se ha secularizado.
¿Cómo fue que los grupos protoortodoxos ganaron esta batalla? A través de la intolerancia. Se combatía como herejes a los otros grupos, se escribía contra los otros evangelios y se estableció una verdad a través del canon bíblico. Aunque era difícil llegar a un acuerdo, el canon fue la instauración final de la ortodoxia.
El autor hace una excelente descripción de cómo el canon ejerció una influencia en la historia cristiana. Además, plantea preguntas hipotéticas sobre cómo sería el cristianismo hoy si otro grupo hubiese sido hegemónico.
Para finalizar, como no tenemos los escritos originales, las variantes dejan el rastro de la influencia teológica de los copistas. Es por eso que hay textos variantes que nos cambian el sentido y enfatizan un punto que era incómodo para los ortodoxos. Estos cambios a favor de los diversos grupos nos revelan que la batalla teológica por la doctrina correcta era intensa.
Hoy las ramas interpretativas han crecido más todavía, incluso trayendo códigos interpretativos de ideologías o movimientos modernos. Ya no es una comunidad religiosa contra otra, sino teologías de agenda moderna: queer, ambientalista, marxista, capitalista, etc., y la persona de Jesús se acomoda a cada sector como al inicio del cristianismo.
Con un carácter divulgativo, es un buen libro para introducirnos en este mundo de los cristianismos perdidos o derrotados. Quizá en mil años se analice el cristianismo actual de la misma forma que vemos el cristianismo primitivo hoy.
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